Cuándo rediseñar una página web
Las señales que sí importan y las que no
Casi todos los artículos sobre esto llegan a la misma conclusión: que toca cada dos o tres años. Es un argumento comercial disfrazado de criterio técnico. Una web de seis años que trae clientes no hay que tocarla. Una de ocho meses que no convierte hay que rehacerla ya. Lo que decide no son los años que tenga.
Los años no significan nada por sí solos
Que una web tenga cinco años no significa nada por sí solo. Puede significar que la tecnología se quedó atrás, que el negocio ya no es el mismo o que no funciona en los dispositivos que usa la gente hoy. Pero esas son consecuencias posibles del tiempo, no el tiempo. Y cada una se comprueba por separado.
El plazo de dos o tres años se repite porque es cómodo de vender: no obliga a demostrar nada. Nosotros usamos el criterio contrario. Si la web trae clientes y no da problemas, no se toca.
Lo que sigue son las señales que sí justifican rehacerla. Y en cada bloque, cuánto cuesta el arreglo pequeño por si resulta que no hace falta.
Señales que sí la justifican
- La web no cuenta lo que hoy hace la empresa. Cambió el servicio, el público o el precio, y la web sigue explicando lo de antes. Esto no se arregla cambiando textos. Si el negocio cambió, la estructura de la web cambió con él.
- Entra gente y no pasa nada. Hay tráfico y no llega ni una consulta. Es el caso más caro de ignorar: estás pagando la atención y perdiéndola en la puerta.
- No puedes tocarla sin llamar a alguien. Si cambiar un precio exige un correo y una factura, no tienes una web. Tienes una dependencia. Y por eso se queda desactualizada sola.
- Se rompe cada vez que se actualiza. Cuando cada actualización deja algo estropeado y hay que ir apagando fuegos, el problema es de estructura. Seguir parcheando sale más caro que rehacer.
- No funciona en el móvil. No que se vea pequeña: que no se pueda usar.
Señales que no la justifican
Estas se confunden con las anteriores y cuestan mucho menos de resolver.
- Te has cansado de verla. La razón más común y la menos válida. Tú la miras cada día. Tu cliente la mira una vez.
- Un competidor ha estrenado web. Que la suya sea nueva no la hace mejor. ¿Convierte? Ese dato no lo tienes.
- Va lenta. Casi siempre se corrige con las imágenes, el alojamiento y quitando lo que sobra. Rehacer el sitio entero por velocidad es gastar en el lugar equivocado: el problema tiene sitio conocido y ahí es donde se arregla.
- No sale en Google. Puede ser indexación, contenido o competencia. Ninguno de los tres se resuelve con un diseño nuevo, y un rediseño mal hecho lo empeora.
- Falta una sección. Añadir una sección es añadir una sección. Si eso obliga a rehacer el sitio, entonces sí tienes un problema, pero es el de más arriba.
Cómo salir de la duda
Cuando no está claro si toca o no toca, hay una prueba que no cuesta nada. Consiste en escribir, en una sola frase y antes de pedir presupuesto, qué tiene que ser distinto cuando la web nueva esté publicada.
No sirve «que se vea más moderna», y no por exigencia de estilo: es que eso no se puede comprobar, y dentro de un año nadie va a poder decir si se consiguió. Tiene que ser algo que se pueda contar. Que las consultas pasen de dos al mes a seis. Que la gente encuentre los precios sin tener que escribir preguntándolos. Que tu equipo pueda publicar una novedad sin depender de nadie.
Si esa frase sale, el rediseño tiene un objetivo y dentro de seis meses vas a poder saber si funcionó. Si no sale por más vueltas que le des, lo que hay no es un problema de la web: es incomodidad con ella. Es legítimo, le pasa a todo el mundo, y se resuelve por mucho menos dinero que rehaciéndola.
Tres niveles, tres presupuestos
No siempre hay que tirarlo todo. Conviene saber en cuál estás antes de pedir precio.
El retoque son textos, imágenes y algún ajuste de estructura. Días de trabajo. Sirve cuando el problema es de mensaje.
El rediseño de superficie es diseño nuevo sobre la misma estructura y la misma tecnología. Cuatro a seis semanas. Sirve cuando la web funciona pero ya no representa a la empresa.
Rehacer es estructura, diseño y tecnología nuevos. Seis a doce semanas. Hace falta cuando el sistema te limita, no cuando el diseño cansa.
La mayoría de los proyectos que llegan pidiendo lo tercero se resuelven con lo segundo. Una parte, con lo primero. Preguntarlo antes de encargar ahorra bastante dinero.
Si decides rehacer, protege esto
Si tu sitio recibe tráfico de búsqueda, ese tráfico está atado a las direcciones actuales. Cambiarlas sin redirigirlas tira por la borda lo acumulado durante años, y recuperarlo lleva meses.
No es complicado. Es un trabajo aparte que hay que pedir explícitamente y que muchos presupuestos no incluyen. Antes de firmar, pregunta cómo se van a gestionar las direcciones antiguas. Si la respuesta es vaga, ahí tienes un aviso.
¿No sabes en cuál de los tres niveles estás?
Se puede averiguar mirando la web y los datos que ya tienes, antes de encargar nada.
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